Tras la llegada de la variante Ómicron, se comenzó a trabajar en una vacuna que fuera certera para combatirla. Lo que sucede es que probablemente cuando se tenga en claro si realmente es efectiva, como sucedió con variantes anteriores, ya Ómicron haya quedado atrás. A partir de este razonamiento se llegó a cuestionar qué tan viable puede ser la estrategia de perseguir siempre la última variante en lugar de probar y potencialmente implementar una nueva inyección cuando aparece una nueva variante. Con el tema...