El reactor experimental de fusión nuclear ITER, en construcción en Cadarache, Francia, ha superado uno de los desafíos tecnológicos más complejos en su desarrollo: controlar y monitorear el plasma a temperaturas superiores a los 150 millones de grados Celsius, sin comprometer la integridad estructural del reactor. Este plasma, compuesto por núcleos de deuterio y tritio, requiere condiciones extremas para iniciar reacciones de fusión, debido a la ausencia de presión gravitacional natural como en las estrellas....