La inteligencia artificial (IA) ya nos supera a los humanos en ciertas áreas, como jugar al Go o procesar grandes conjuntos de datos. Sin embargo, hay otros aspectos en los que la IA se resiste a adelantarnos, incluso si solo tenemos unos pocos meses de vida. Un buen ejemplo de ello es cómo los bebés saben de manera instintiva que cuando un objeto pasa por detrás de otro no debe desaparecer. Si eso ocurre, se sorprenden. Esta sencilla regla de continuidad junto con otras leyes físicas no es, sin embargo, ta...