La inteligencia artificial (IA) está dejando de ser un elemento invisible en los videojuegos para convertirse en una pieza central de la experiencia. Hoy, ya no solo controla enemigos o aliados con patrones predecibles, sino que permite crear personajes que improvisan diálogos, mundos que se generan en tiempo real y juegos capaces de adaptarse a las emociones y preferencias de cada jugador. Prueba de ello es que, durante 2025, casi uno de cada cinco nuevos títulos publicados en la plataforma Steam incorporó algú...