Mi pueblo querido, San Antón Analco, uno de los trece pueblos que conformaban Cuauhnahuac, habitado desde el siglo XII por nahuas lo consideraron un lugar místico y sagrado por su excelsa cascada (hoy convertida en drenaje), que debió formarse de una burbuja de lava que al reventar cristalizó sus prismas basálticos, un cauce y caída de agua que por millones de años labró un cañón profundo, hay otra oquedad con cascada de menor tamaño unos tres kilómetros antes que se denomina Salto Chico, ahí debieron hab...