La contaminación cruzada es una de las principales causas de enfermedades transmitidas por alimentos y puede derivar en toxiinfecciones alimentarias si no se manejan correctamente los productos en la cocina. Mantener una higiene adecuada es clave para evitar riesgos.
Los alimentos crudos pueden contener bacterias y otros microorganismos patógenos. Su manipulación debe ser cuidadosa para que estos no lleguen a manos, utensilios, tablas de cortar o superficies donde se preparen otros alimentos.

Según la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria, la contaminación cruzada ocurre cuando microbios patógenos o sustancias ajenas, como alérgenos, se transfieren de manera accidental de un alimento a otro mediante manos, utensilios, trapos, tablas o superficies, con efectos perjudiciales para la salud. Este proceso puede provocar la ingestión de patógenos y desencadenar enfermedades alimentarias.
La contaminación cruzada puede ocurrir de varias formas:
Contacto directo: cuando un alimento crudo toca uno cocinado.
Contacto indirecto: a través de las manos del manipulador o mediante utensilios y superficies, como cortar pollo crudo y luego lechuga limpia con el mismo cuchillo.

Evitar la contaminación cruzada es posible con medidas simples de higiene en la cocina y durante la preparación de alimentos:
Con estas prácticas simples, es posible reducir significativamente los riesgos de contaminación cruzada y proteger la salud de toda la familia.