Esos pelitos cortos que aparecen en la frente pueden revelar la salud de tu melena.
Durante la temporada de caída capilar, conocida como efluvio telógeno, el cabello atraviesa una fase de renovación que impulsa el crecimiento de nuevas hebras. Aunque es un proceso temporal, mantener una alimentación rica en biotina, ácidos grasos esenciales y hierro, además de usar champús fortalecedores, ayuda a conservar un cabello sano. Tras esta etapa, es común notar pequeños mechones que sobresalen, pero no siempre son nuevos cabellos: pueden ser baby hairs o señales de daño capilar.
Los expertos del salón Blondie explican que los baby hairs son más finos, de tono más claro y crecen únicamente alrededor de la frente. Suelen aparecer después del embarazo debido a los cambios hormonales que afectan la fase de crecimiento capilar.
En cambio, el cabello roto tiene una textura más áspera, aspecto seco y longitudes desiguales. Además, se encuentra en distintas zonas del cuero cabelludo, lo que indica fragilidad capilar.

El exceso de calor, la falta de hidratación, el cepillado agresivo y los peinados demasiado apretados pueden debilitar la melena. Teresa Climent, especialista de Nuggela & Sulé, advierte que estos factores pueden provocar alopecia por tracción, una condición causada por la tensión constante en el cuero cabelludo.
Si experimentas alguno de estos síntomas, es recomendable modificar tu rutina capilar:
También recomienda tener especial cuidado con el cabello mojado, ya que es más vulnerable y propenso a romperse. Evitar peinados tirantes mientras se seca reducirá el riesgo de quiebre y caída.