Cada año, a la mitad del verano, se presenta la canícula, considerada la temporada más calurosa. Esta época se caracteriza por presentar altas temperaturas superiores a 37 grados Celsius, una disminución de lluvias y un cielo totalmente despejado durante un periodo de 30 a 45 días.
La palabra "canícula" deriva de la palabra "canes", que significa "perros". Su alusión al fenómeno de calor abrasivo tiene una base astronómica, ya que se refiere a la constelación del Can Mayor y su estrella Sirio "La Abrasadora", cuya primera aparición en el horizonte coincidía con el fenómeno de calor excesivo.
La canícula se caracteriza por:
Temperaturas superiores a 37 grados Celsius
Disminución de lluvias
Calentamiento del aire
Cielos despejados
Para prevenir efectos adversos para la salud durante esta temporada de altas temperaturas, se recomienda:
Evitar periodos prolongados de exposición al sol, principalmente de las 10:00 a 16:00 horas.
Ingerir agua embotellada, hervida o desinfectada.
Evitar bebidas con alcohol, azúcar y cafeína.
Permanecer en espacios sombreados.
No dejar a bebés, niños ni mascotas en el interior del automóvil.
Usar ropa holgada y fresca.
Utilizar sombrero, gorra o sombrilla.
Usar protector solar.
Lavar y desinfectar frutas y verduras.
Lavar frecuentemente las manos con agua y jabón antes de comer, servir y preparar alimentos, y después de ir al baño.
Evitar el consumo de alimentos en la calle.
Mantener los alimentos crudos en refrigeración.
Ante las altas temperaturas, las personas pueden llegar a sufrir algunos malestares como:
Confusión
Insolación
Convulsiones
Golpes de calor
Dolor de cabeza
Deshidratación
La canícula, con sus temperaturas extremas y cielos despejados, es un fenómeno que requiere atención y cuidado. Siguiendo estas recomendaciones, podemos minimizar los riesgos para la salud y disfrutar de una temporada de verano más segura.