Los azúcares simples se absorben con rapidez y elevan la glucosa en pocos minutos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), su consumo diario no debe superar el 10% de las calorías totales, ya que un exceso puede favorecer la aparición de enfermedades no transmisibles.

La nutricionista y especialista en obesidad y trastornos de conducta alimentaria, Cecilia Sepúlveda Alarcón, explicó a National Geographic que estos carbohidratos incrementan la glucemia de forma inmediata, lo que genera energía disponible al instante. Si el cuerpo no la utiliza, la convierte en glucógeno y luego en grasa para almacenarla.
Además, diversos estudios señalan que los alimentos endulzados estimulan neurotransmisores vinculados al placer, lo que facilita la aparición de hábitos adictivos, señaló la experta.

Sepúlveda detalló que, al disminuir la ingesta de azúcar, el organismo recupera equilibrio energético y se producen cambios bioquímicos que permiten un mejor funcionamiento del metabolismo. Entre los beneficios más comunes se encuentran:

Para adultos con un índice de masa corporal normal, la OMS sugiere limitar los azúcares a un 5% de la ingesta calórica total, equivalente a unos 25 gramos diarios, es decir, entre cinco y seis cucharaditas.
También aconseja evitar bebidas y productos altamente endulzados y preparar alimentos en casa con menos añadidos. Estos ajustes pueden marcar una diferencia importante en el bienestar general.