Todos sabemos que preparar arroz blanco o rojo y que quede esponjosito puede ser una tarea de cocina complicada pero nada comparado con el arroz integral, un alimento muy nutritivo y popular entre la comunidad fitness pero que tiene cierto grado de dificultad a la hora de cocerlo.
La buena noticia es que puedes hacerlo mucho más sencillo, aquí te contamos cómo hacer arroz integral y uno que otro truco para evitar que quede duro.
La diferencia entre este y el blanco, es que al integral no se le quitó la cáscara. Es por ello que contiene más nutrientes pero también es más duro.
Aunque contiene prácticamente la misma cantidad de calorías, sí aporta mucha más fibra, por lo que da mayor saciedad y tiene un índice glucémico menor; además de que es una buena fuente de vitaminas y minerales como la B3, calcio y hierro.
Preparar el arroz integral no es lo mismo que preparar un típico arroz blanco o rojo como los que preparaba mamá. De hecho, como ya comentamos, este alimento es más duro y por lo tanto requiere más agua y más tiempo de cocción.

Eso sí, la textura perfecta dependerá un poco de tus gustos; si te gusta que esté más blandito o más duro, podrás definirlo preparándolo varias veces, con distintos tiempos pero la misma marca de arroz integral.
150 gramos de arroz integral
450 ml de agua (por cada taza de arroz son 3 tazas de agua)
1 Diente de ajo pelado
1/4 de cebolla blanca
Sal al gusto (puede ser de grano)
2 cucharadas de aceite de oliva