Después de un día (o varios más) asoleándote, tu piel podría terminar enrojecida y con dolor cada vez que cualquier objeto la roza, e incluso la molestia puede ser tal que el simple hecho de bañarte o intentar dormir parecen un suplicio. La buena noticia es que existe una forma de quitar el ardor por quemaduras de sol de manera natural.
La melanina es el pigmento oscuro que le da color a nuestra piel y cuando estamos expuestos a los rayos UV del sol, nuestro cuerpo produce más melanina para protegernos. Esto se traduce en el bronceado, que en teoría, sirve para bloquear los rayos ultravioleta; sin embargo, esta protección tiene un límite y cuando lo sobrepasamos exponiéndonos demasiado tiempo al sol, nuestra piel sufre las dolorosas quemaduras.
Si ese fue tu caso y ya no aguantas el ardor, la clave para aliviar las quemaduras es refrescar tu piel e hidratarla. Para ello, es muy importante que bebas mucha agua natural y evites seguirte exponiendo a los rayos UV, así que opta por mantenerte en la sombra.

Recuerda que lo mejor es evitar llegar hasta este extremo; intenta evitar pasar demasiadas horas bajo el sol cuando está en su punto más alto y sobre todo, usar protector solar cada 4 horas si estás en la playa, y volverlo a aplicar después de meterte a la alberca o al mar.