Quienes logran mantener cerca a sus amigos de la infancia y se reúnen con frecuencia con personas queridas conocen los placeres de recordar las alegrías, dificultades e incluso los dolores vividos al lado de sus compañeros de todas las horas. Y hay algunas cosas que solo quienes tienen una amistad de más de 10 años entienden.
Solo las viejas amistades...
Es probable que tus viejas amistades te hayan visto con un look de moda que en el momento era sinónimo de belleza y, hoy, solo es ridículo.
Un amigo de años ya festejó tu ingreso a la universidad, asistió a tu fiesta graduación y te apoyó en decisiones importantes que consolidaron tu carrera profesional.
Si son amigos hace más de 10 años, es probable que ya se hayan pasado de copas juntos y hayan vivido situaciones vergonzosas de sus borracheras, que mantienen en secreto (o no) hasta el día de hoy.
Si son amigos desde la adolescencia, puede que compartan historias de cuando se escondían o escapaban de sus padres, y tenían al otro para cubrir su rastro y ser su coartada.

Una amiga de más de 10 años puede haber sido tu compañía en aquella fiesta en la que conociste a tu actual pareja y permaneció a tu lado para presenciar el nacimiento de sus hijos.
En otra secuencia de hechos, una vieja amistad puede haberte acompañado en tu casamiento y también haber sido tu confidente en momentos difíciles de la relación, así como tu apoyo en el período de separación.
Una compañera de todas las horas te dio la mano mientras te hacían un tatuaje en homenaje a tu amado y, años después, estuvo también a tu lado cuando te arrepentiste y quisiste borrar la marca.
Si cultivas una amistad duradera, también eres capaz de encarar con buen humor las peleas que tuviste con tu amiga. Puedes entender que se puede superar los roces que aparecen en una relación y que una compañera de verdad dura para siempre.
Por último, si tienes un amigo desde hace más de 10 años sabes que no siempre tienes que estar a su lado para sentirte cerca o conectado con él, y que un reencuentro, incluso después de estar distanciados por un tiempo, te trae el consuelo de sentir que nunca se separaron.