La actividad física es esencial para la salud en todas las etapas de la vida. No solo previene enfermedades crónicas, sino que también mejora el bienestar mental y la calidad de vida. Sin embargo, un estudio de The Lancet en 2024 señala que la inactividad ha aumentado cada año, y se estima que para 2030, el 35% de los adultos no alcanzarán los niveles recomendados de actividad física.
La actividad física regular ofrece grandes beneficios tanto para la salud mental como física. Ayuda a prevenir síntomas de ansiedad, depresión y disfunción social, entre otros. La clave está en combinar varios tipos de ejercicios:

Niños y adolescentes (5-17 años): Al menos 60 minutos diarios de actividad física, con tres días a la semana de ejercicios para fortalecer músculos y huesos.

Adultos (18-64 años): Se recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o entre 75 y 150 minutos de actividad intensa. Además, ejercicios de fortalecimiento muscular deben hacerse dos veces por semana.

Adultos mayores (65 años en adelante): Similar a los adultos, pero con énfasis en ejercicios de equilibrio y coordinación tres veces por semana.

Mujeres embarazadas y en posparto: Al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana, evitando ejercicios de impacto.

Incorporar ejercicio no tiene que ser complicado. Algunas estrategias incluyen:

Si tiene condiciones de salud o ha sido sedentario, es recomendable consultar con un profesional antes de comenzar un programa de ejercicio. Cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna, y sus beneficios se acumulan con el tiempo.

Incorporar ejercicio físico de manera regular es una inversión en su salud. Con una combinación adecuada de ejercicios aeróbicos, de fuerza y flexibilidad, puede mejorar su bienestar y disfrutar de una vida más saludable y activa.