Aunque se cree que no se debe refrigerar comida caliente, los expertos en seguridad alimentaria indican lo contrario. La práctica es segura y previene intoxicaciones, aunque puede afectar la eficiencia energética y la temperatura de otros alimentos.

Antes, los refrigeradores tenían motores menos potentes y sistemas de enfriamiento limitados. Meter una olla caliente podía sobrecargar el aparato y alterar la textura de los alimentos por la condensación. Hoy, la tecnología moderna ha mitigado en gran medida estos problemas.
Según la FDA, USDA y EFSA, el verdadero riesgo está en dejar los alimentos a temperatura ambiente:

Meter comida muy caliente puede:
Los refrigeradores modernos manejan esto sin problema, aunque con un pequeño gasto extra de energía.

1._ Divide en porciones pequeñas: se enfriarán más rápido que en una olla profunda.
2._ Baño de hielo: coloca la olla en agua con hielo y revuelve ocasionalmente; en 20-30 minutos bajará la temperatura.
3._ No tape herméticamente al inicio: deja escapar el calor y luego cierra bien.
4._ Deja espacio alrededor: permite la circulación del aire frío.
5._ Respeta la regla de las 2 horas: nunca dejes alimentos perecederos mucho tiempo fuera.
La clave está en priorizar la seguridad alimentaria sobre un ahorro mínimo de energía. Refrigerar comida caliente de manera inteligente protege tu salud y evita intoxicaciones.