El deterioro cognitivo es considerado una etapa intermedia entre el funcionamiento cerebral normal y la demencia, de acuerdo con la página especializada MayoClinic. Aunque suele asociarse con la vejez, especialistas advierten que el proceso de envejecimiento ocurre todos los días y a cualquier edad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que el envejecimiento es consecuencia de la acumulación de daños celulares y moleculares, lo que con el tiempo provoca un descenso en las capacidades físicas y mentales, mayor riesgo de enfermedades y, en última instancia, la muerte. Dentro de estos cambios naturales, uno de los más preocupantes es el deterioro cognitivo.
Este padecimiento afecta principalmente la memoria a corto plazo, el habla y la capacidad de juicio, funciones vinculadas al hipocampo, que también regula las emociones y el estado afectivo. Según expertos, quienes lo presentan pueden notar fallas leves en la memoria y alteraciones en sus habilidades mentales.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la disminución en la capacidad para resolver problemas y razonar. Actividades cotidianas que antes se realizaban con facilidad comienzan a tornarse complejas, y aprender cosas nuevas puede convertirse en un reto considerable.
Algunos pacientes superan sin dificultad los exámenes para descartar deterioro, pero reconocen olvidos constantes, como no recordar fechas importantes o dónde dejaron un objeto. Estudios señalan que quienes muestran estas señales tienen hasta tres veces más riesgo de desarrollar demencia. Se estima que el 10 % de la población entre 65 y 74 años presenta deterioro cognitivo leve, mientras que entre el 2 y 5 % ya vive con demencia.
Otro signo es la aparición de cambios bruscos en el comportamiento, que van más allá de lo esperado por la edad. Pueden manifestarse en un solo dominio, como memoria, lenguaje, atención o juicio. La pérdida de autonomía —cuando la persona no puede permanecer sola sin poner en riesgo su seguridad— es un indicador clave de gravedad.

De acuerdo con el doctor Francisco Suárez, especialista de CuídatePlus, factores como hipertensión, diabetes, tabaquismo, depresión y la falta de relaciones sociales aumentan el riesgo de padecer deterioro cognitivo. La detección temprana, acompañada de hábitos saludables, puede marcar la diferencia en la calidad de vida futura.