El espaciado entre las letras, sobre todo entre la “R, A y N”, resulta excesivo y desproporcionado, lo que afecta negativamente la estética del nombre, pues no se presenta de manera equilibrada. No se trata de un fallo ortográfico ni de un problema con la caligrafía, sino de un asunto visual. La distribución de los caracteres en la palabra “Franciscus”, tallada en el mármol de la tumba del Papa, presenta una disposición desigual que no considera la estructura individual de cada letra. Es un detalle evidente al...