Un ama de casa fue golpeada este fin de semana.
Los comerciantes ambulantes que han invadido calles del Centro Histórico de Cuautla no sólo se han convertido en una competencia desleal para los establecidos que pagan impuestos y gastos de operación, sino ahora representan un peligro para los propios consumidores que compran mercancías con ellos, a los que se atreven a agredir cuando reclaman por alguna irregularidad.
Lo anterior quedó de manifiesto durante este fin de semana, cuando ambulantes que invaden las banquetas y parte del arroyo vehicular en las calles de Valerio Trujano, Villagrán y Padre Barrera, atrás de la iglesia de Santiago Apóstol, atacaron a la señora Hortencia Campuzano, de 55 años de edad, quien se atrevió a reclamar el que le hayan despachado menos del kilo de fruta.
El ama de casa era acompañada por su esposo, quien nada pudo hacer ante la turba de ambulantes que de inmediato se agruparon para golpear y arañar en varias partes del cuerpo a la compradora, quien sólo pidió que le despacharan completa la mercancía. A empujones el matrimonio fue corrido del lugar que invaden.
A pesar de que pidió ayuda a la Policía Municipal y a los inspectores fiscales, éstos no hicieron nada porque la acusación no fue en flagrancia, pese a que la afectada mostró los rasguños que le propinaron los agresivos ambulantes.
Es del dominio público que los ambulantes que invaden la vía publica en el centro de la ciudad de Cuautla hacen competencia desleal a los locatarios de los mercados y a los establecidos, vendiendo productos de todo tipo, presuntamente a precios más bajos, pero con trampas para no despachar kilos completos o medidas como las sardinas o máquinas a las cuales les colocan un doble fondo o les hacen una elevación para que se llene con menos producto.
Cuando se ha denunciado esta práctica a la Procuraduría de Federal de Protección al Consumidor (Profeco), la dependencia señala que no puede actuar contra ellos por ser informales y lo único que recomienda es no comprar con ellos. Sin embargo, la falsa creencia de las personas de que con el ambulantaje es más barato todo, ha hecho crecer a varias agrupaciones de ambulantes que cuentan con la protección de funcionarios y líderes políticos.
La agraviada, al no encontrar apoyo en las autoridades municipales, tuvo que quedarse con la frustración de haber sido defraudada con la mercancía que compró, de haber sido golpeada por los ambulantes e ignorada por las autoridades del municipio, quienes se muestran incapaces de meter al orden a quienes lucran con la explotación de los ambulantes y la ocupación de la vía publica.