Pedirán la creación de fiscalía especial para crímenes por homofobia.
La comunidad lésbico-gay, en la región oriente de Morelos, reconoció la labor de la Policía de Investigación Criminal (PIC), que logró la detención del segundo implicado en el asesinato del ex ayudante municipal de la colonia Francisco I. Madero, Óscar González, al mismo tiempo que demandó la realización de estudios psicológicos para confirmar que se trata de un asesino serial.
Dicha sospecha la basan en las investigaciones realizadas, en donde se encontraron evidencias de que los detenidos Julián “N” y Jonathan “N”, están implicados en por lo menos otros tres asesinatos de integrantes de la comunidad de la diversidad.
Así lo reveló Abraham Tenango Gutiérrez, director de la Oficina de la Diversidad en Cuautla, quien al conocer la información difundida este jueves por la Policía de Investigación Criminal, anunció que buscarían una reunión con el fiscal del estado Rodrigo Dorantes, para gestionar la realización de estudios psicológicos a los implicados, para determinar una posible patología que los llevó a cometer asesinatos en serie, de integrantes de la comunidad lésbico-gay.
También, señaló que insistirán en la creación de una Fiscalía Especializada para la investigación de crímenes de odio por homofobia, pues aun persisten los actos discriminatorios en contra de este sector de la población en distintos ámbitos de la sociedad.
La Policía de Investigación Criminal región oriente dio a conocer, que resultado de sus investigaciones se pudo establecer la presunta relación tanto de Julián “N” y Jonathan “N” en tres homicidios más, el primero de ellos suscitado el 13 de febrero de este año en las inmediaciones de la colonia Vicente Guerrero de Atlatlahucan en perjuicio de Jorge “N” de 51 años y de Lenin “N” de 29. También en el homicidio de Fernando “N”, ocurrido el 24 de marzo, cuyo cuerpo fue encontrado al interior de su domicilio ubicado en calle Nicolás Bravo de la colonia Miguel Hidalgo de Cuautla.
De los presuntos asesinos en serie se sabe que Jonathan, que es considerado como un sujeto de alta peligrosidad, trabajaba como taxista en Cuautla y acostumbraba chantajear a miembros de la diversidad, pero a últimas fechas además de asesinarlos, saqueaba las viviendas.