Tres días después de que una explosión que Kiev atribuye a las fuerzas rusas volara una presa en el territorio que éstas controlan en el sur de Ucrania, las autoridades ucranianas hacen inventario de daños de una catástrofe que ha vertido sustancias tóxicas al río Dniéper y amenaza con provocar un brote de ántrax, llamándolo “ecocidio ruso”. “Debido a la destrucción de la presa”, ha declarado el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, “depósitos de combustible, almacenes de sustancias químicas” y “almacenes...