En un país célebre por su irreverencia, algunos temen que se haya impuesto un nuevo código de silencio. Desde la muerte de la reina Isabel II, la policía ha detenido a un puñado de personas por expresar —frecuentemente sin tapujos— posiciones antimonárquicas. Una mujer en Edimburgo que portaba un cartel con la leyenda “Imperialismo a la M..., abolir la monarquía” fue acusada de provocar disturbios, lo mismo que un hombre que abucheó al príncipe Andrés cuando el coche fúnebre de la reina recorría la capital...