La semana pasada conté sobre cómo me dejaron plantado en una presentación. Pero no todo es drama y abandono. Ahora les compartiré lo contrario, una anécdota en que las cosas marcharon de maravilla, porque de ambos extremos se aprende. Fui a un colegio particular de mucho prestigio en Cuernavaca. Fue por recomendación de alguien y así. Llegué y ya conocía a varios maestros que ahí laboraban. Platiqué con ellos y les expuse las opciones que tenía para ofrecerles. Fue una grata experiencia, porque eran maestros c...