Un hombre se mira en el espejo después de darse un baño. Intenta una sonrisa y obtiene la ironía de una mueca. Acaricia su barba entrecana de dos días, sus mejillas barbechadas por el tiempo y alisa sus cejas que crecen como si los años las fertilizaran. Busca en su mirada el brillo de dos décadas atrás; no lo encuentra. Suspira e intenta encontrar al que aparece retratado en su credencial de elector obtenida hace nueve años. Ni siquiera ese aparece; apenas unos destellos. Resignado, acepta al que ve: con ligera...