Ocuilan de Arteaga, Estado de México. El viejo llevaba colgado del pescuezo un violín despintado que parecía una iguana o algún reptil muerto, tan o más antiguo que el dueño. Los dos eran casi del mismo color, los dos eran flacos. Estaba parado al inicio de los escalones de la capilla localizada frente al ahuehuete sagrado. Hombres, mujeres, ancianos, niños, perros, pasaban junto a él y no lo escuchaban, su voz era un susurro: –Si quieren danzar al señor del Ahuehuete aquí es, frente a mí. Si viene a cumplir su...