Se escribe desde el dolor, el desgarro, la traición, la pena, la enfermedad, la crueldad, la violencia, la ansiedad, la nostalgia, la melancolía, la rabia, la venganza, la revancha, la maldad, la sombra, el duelo, la pérdida. Escribimos desde ahí porque lo conocemos, lo vivimos, la padecemos, lo generamos, lo sobrepensamos. Los escritores vivimos sin saber vivir, pero con gran intensidad y con una amplia gama de experiencias. No anhelamos la sombra, pero vivimos cerca de ella. Y eso nos ayuda a crear. Muchas...