I La mujer joven, delgada, morena, entra primero y sube las escaleras hasta la recepción del hotel donde pide un cuarto. El hombre –adulto mayor de sombrero y morral– la sigue a cinco pasos. Una cuadra arriba, en calle Agustín Aragón y León, se pusieron de acuerdo sobre el tipo de servicio y el precio. Quince minutos después, sale ella de prisa y baja hacia No Reelección, detrás pero ya no siguiéndola, va el hombre, fajándose el pantalón todavía. La calle con cintura de muchacha flaca donde abundan fondas y...