No pudo estudiar y aprendió desde muy joven a conducir. Santos Enrique Ochoa tenía diez años de edad cuando empezó a trabajar como lavador de camiones en una organización del transporte público, para ayudar a sus abuelos con los gastos de la casa. Quería continuar con sus estudios, pero no tuvo la oportunidad, ya que tras la separación de sus padres, sus abuelos lo adoptaron y con mucho esfuerzo lograron mantenerlo hasta tercer año de primaria. Tiempo después aprendió a ser checador en la misma organizació...