“¡Pinche viejo puto!”, dijo uno de los ambulantes –bajo, moreno, fornido, de gorra– a Javier López Sánchez, ex coordinador de asesores y ex encargado del área de Comunicación Social en la administración del ex gobernador, Adame Castillo y actualmente enlace del diputado federal Javier Bolaños, mientras éste advertía con gritos que Lilia Jaimes Flores, dueña de un carrito de helados, tenía un amparo para vender allí y que cometerían un delito si la desalojaban del Jardín Juárez.