Las primeras horas de luz retoñan en el centro de la ciudad de la Eterna Primavera. El vendedor de jugos, la mujer del puesto de periódicos, la de los tacos de canasta, ya comenzaron su actividad, pero algunos negocios grandes aún no abren. El sonido del motor de los autos y de las llantas sobre el asfalto son susurros: Las 7:45. En 10 minutos más la ciudad se llenará de ruidos y de gente hasta que se apaguen las últimas estrellas artificiales.