Desde la noche del sábado, un grupo de familiares de los cuatro indígenas tlapanecos detenidos por la Fiscalía estatal como presuntos implicados en el asesinato del activista, Gustavo Salgado Delgado, se instalaron un campamento afuera de Casa Morelos para defender su inocencia, exigir su liberación y denunciar que son usados como “chivos expiatorios”.