Mi relación con los diarios ha sido una historia de amor. Es una locura afirmarlo, pues hay críticas, conflictos de intereses y cosas extrañas detrás de muchos medios, pero como escritor siempre he aprovechado el espacio, mientras que los periódicos han tenido en mí a un colaborador constante. Quizás he sido local, casi chauvinista, pero hay que recordar que para ser global hay que ser auténticamente local. Comencé en 1999 en El Regional del Sur, donde los suplementos culturales eran el pan de cada día y en ellos...