Durante estos días, las calles y los hogares se tiñen de bellos colores; el color naranja predomina y salta a la vista cautivando a cualquiera: un color profundo, similar al de un atardecer que destella y resalta en los altares. Los recuerdos que habitan la mente y alimentan el alma se hacen presentes en la memoria y se plasman con amor. Los altares del Día de Muertos nos evocan a distintos sentimientos y recuerdos, como el de la infancia en casa de la abuela para ayudar a colocar cada elemento de la ofrenda y...