Recién me cambié de estudio, lo moví de dirección. Siempre he podido tener un espacio dónde ejercer el oficio. Nada suntuoso hasta ahora, una habitación con buena iluminación, espacio para mi escritorio, libreros, cajas de libros, stock de papel y a veces mesa de trabajo. Es un espacio dinámico, que con el tiempo ha variado. Por momentos he necesitado más espacio, como cuando producía casi todos los libros que editaba ahí mismo y ocupaba dónde ponerlos, cortarlos, secarlos, almacenarlos. Otras veces se redujo al...