La noticia de ocho columnas ensombreció la opinión pública del mundo: otra vez un individuo se había armado para arrebatarle la vida a los más pequeños. Diecinueve sueños se habían esfumado a la misma velocidad con la que el gatillo se apretó la mañana del 24 de mayo de 2022 en Texas. Con la muerte de los infantes, dos profesoras más, y de paso el esposo de una ellas quien pereció a los dos días consecuencia de un infarto. Parecía la peor pesadilla, aunque en Estados Unidos, una bastante recurrente por cierto. La...