“Nadie le enseñó a tomar una foto. Nadie nos enseña a sentir…”. A las dos de la tarde la fosa de dos metros con veinte centímetros estaba hecha. El montón de tierra colorada y húmeda esperaba que la regresaran al agujero de donde la habían sacado. Los enterradores bebían y uno de ellos llevó una bocina con una memoria USB con canciones. Y así, como si nada, la voz de Chalino Sánchez cantando “Prenda del alma” emergió del aparato de plástico. El féretro llegó a las 2:40 al panteón comunal Santa Ana del pobla...