Esperanza se dedica a la costura. Esperanza Pizaña, de 71 años de edad, se ha dedicado a la costura toda su vida para poder sostener a su familia y durante la pandemia no tenía trabajo debido a que la gente no mandaba a componer su ropa. “Continúo con mi negocio de compostura de ropa y en especial hago reparaciones a los uniformes de los jóvenes o niños que van a regresar a clases presenciales. Han venido a componer su pantalón o su playera para poder ahorrar y no comprar uniformes, ya que no hay mucho dinero....