Los pasajeros se molestan y en ocasiones responden de manera agresiva. “Lo más grosero que me han dicho es recordarme a la mamá solo por pedirles que se pongan el cubrebocas. Hace unos días un señor me hizo la parada, no abrí la puerta y con señas le dije que se ponga el cubrebocas; me dijo ‘aquí lo traigo y señalaba en su bolsa. Yo me negué a subirlo y él´, enojado, se puso a patear la puerta de la ruta”, contó Pedro Hernández, operador del transporte público. El entrevistado -que desde hace varios años trabaja...