Antes, mucho antes de que el arte entrara a templos y palacios, que fuera instrumento de adoctrinamiento y poder, las obras poseían un halo de comunión doméstica e íntima, representación y alegoría, iconografía tribal, espejo y trascendencia. En esencia lo siguen portando. No es la figuración una imitación, es la mirada que ubica y traduce, interpreta y ofrece a los otros el momento fugaz, perene. Ingrávida silueta de mujeres con cántaros, hombres y montañas, colinas, linderos, el océano se congela y sus olas nos...