En 2019 tenía problemas y serías dudas de lo que estaba haciendo como escritor y como editor. Hice una pausa para analizar mi situación, así como las nuevas circunstancias del contexto literario mexicano. Investigué tendencias, pensé en nuevas opciones y me renové. A seis años de aquella coyuntura veo que fue un buen cambio, pero confieso que por momentos no sabía bien hacia dónde avanzaba. Entonces inventé Infinita Editorial, una variación de Ediciones Zetina (fundada en 2004), con la que comencé a desarrolla...