Me parece paradójico (hasta contradictorio) decirse artista y profesar una religión, ese opio del que ha fumado el pueblo durante siglos. Por otro lado, como artista, mi espiritualidad es importante cada día. Analicemos este asunto, que tantos dolores de cabeza ha dado: En primer lugar, un artista (para mí) debe buscar la libertad, en especial la más interna, de donde vienen la paz y la armonía… Y me parece que seguir un credo, un rito y a una comunidad religiosa en exactamente todo lo contrario a la liberta...