Hubo una época en que cada navidad llegaba a visitarnos a la pastelería sor Mónica. Ella era miembro de Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Esperaba con gran cariño e infinita paciencia su visita por que siempre venía acompañada de unos deliciosos buñuelos con su miel de piloncillo. Era un hermoso regalo de agradecimiento que recibíamos con gran alegría. Si bien durante el año cada jueves me tocaba ir a la congregación para entregar el postre para el desayuno de los abuelitos, mi visita era solament...