Paráfrasis del sur

Jojutla, decenios de corrupción.

En la ceremonia del 165 aniversario de la erección de Jojutla como municipio, realizada el pasado 29 de marzo, las autoridades locales pretendieron darle un toque de apertura, que les resultó totalmente contraproducente, al invitar a José Socorro Martínez Aguilar a dar el discurso del más de siglo y medio de vida independiente, pues él, claridoso como es, hizo una reseña del municipio y sus gobernantes; y, sin empacho alguno, dibujó lo que se ha vivido durante todos estos años: de los 50 presidentes municipales que ha tenido, sólo unos cuantos se salvan, pues la mayoría –incluyendo el actual– no han gobernado, sino que se han enriquecido.

Destacó la figura de de Ricardo Sánchez, primer presidente de Jojutla, que sin haber nacido aquí –era originario de Jalisco–, sin presupuesto y sin otra cosa que voluntad y entusiasmo, introdujo el arroz en 1836, construyó varias obras y tramitó la creación del municipio.

Ahora, dijo José Socorro, el presupuesto es mayor y las obras son menos.

Hizo énfasis en cómo esta tierra, de ser primera en progreso y desarrollo, se ha ido rezagando por sus malos gobiernos y poco interés por el municipio.

Atizó aquí y allá a las deficiencias de los gobiernos municipales, al cuestionar la falta de una central de abastos, un correcto circuito de tránsito; que el ambulantaje crezca y mejor haya un mercado para la fayuca que para las mercancías de la región; que no haya una central de autobuses y que, a casi 300 años de instituida la Feria del Señor de Tula (hoy de Año Nuevo), no haya un recinto ferial que incluso puede ser detonante de turismo y economía.

Dedicado él a la cultura, en sus sábados culturales de su “Ringorrango”, por supuesto, deploró el nulo apoyo a la cultura que han dado los gobiernos y ninguno haya creado o mantenido una casa de la cultura.

Más aún, cuestionó que años van y vienen y en el auditorio municipal, en lugar de contar con espacios para la cultura, haya negocios vendidos a particulares por la ambición de los gobernantes en turno.

Y le siguió y le siguió. Ante el asombro de las autoridades municipales, entre las que se encontraba en ex edil priista Gregorio Rosas García (actual regidor por Nueva Alianza), el propio edil Enrique Retiguín y el resto de sus contlapaches concejales, José Socorro los evidenció al decir que “Jojutla necesita autoridades municipales con gran honestidad, gran capacidad de gestión y amor al pueblo; donde cada integrante sepa para qué está, en lugar de engrosar la lista de los gobiernos buenos para nada”. Y añadió que, para servir, el gobierno debe, primero, aprender a respetar la ley, para que no se corrompa.

Se atrevió incluso a anular al actual gobierno y enlistó las cualidades que debe tener el que sigue: garantizar la gobernabilidad, mejorar la calidad de vida del pueblo y promover el desarrollo económico y social.

Imposible fue para Enrique Retiguín contenerse y excusó que “un pequeño grupo” de jojutlenses le impidió solicitar un préstamo de 60 millones de pesos para obra. A eso redujo sus dos años de gobierno: a pretextar que hizo nada, porque no pudo conseguir dinero prestado.

Con ello se ubicó en los muchos alcalde que se han enriquecido y han mal gobernado.

 

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