Paráfrasis del sur

Exámenes de control de confianza.

Hace apenas unas décadas, las corporaciones policíacas no servían más que para amedrentar a los ciudadanos, sacar borrachos de las cantinas –y generalmente esquilmarlos– y cuidar al gobernante en turno. No había ningún tipo de preparación en ellos, cualquiera podía ser policía, no se requería escolaridad mínima. Por eso, incluso, era una de las últimas opciones de trabajo a las que recurría quien buscaba empleo. Su falta de preparación, a pesar de las estrellas que portan en su uniforme y que hablan de lealtad, respeto, servicio y demás, no les hacía entender la dimensión de su función y en muchas ocasiones actuaban con abuso de autoridad –como hasta ahora en muchos casos–, coludirse con los delincuentes o hasta liderar bandas de malandrines.

Y mientras poco a poco la delincuencia se iba organizando, los policías municipales envejecían y se hacían gordos.

Nadie pensó en ellos. Sin capacitación, armamento y equipo, además de los bajos salarios, los policías municipales se comenzaron a volver obsoletos. Siguieron en su papel de sacar borrachos y someter a los grupos sociales inconformes.

En pocos años, los maleantes renovaron sus estrategias y maneras de hacer el mal. Están mejor equipados, utilizan la tecnología y hasta infiltran las corporaciones. Y los policías municipales siguieron igual; desconocen labores de inteligencia y cómo enfrentar a los malosos. Los tiempos que se viven hoy son tan violentos, que la ciudadanía se queja de que la Policía, de plano, no asiste a las llamadas de auxilio o desaparece cuando se va a perpetrar un delito.

Apenas en tiempos recientes, el gobierno federal determinó que todos los policías deben aprobar los exámenes de control de confianza, que incluyan aspectos tales como estado de salud, adicción a sustancias tóxicas, psicología y nivel socioeconómico.

La idea es que policías mejor preparados, darán mejor servicio y serán más confiables. Sin embargo, y a pesar de que se anunció hace poco que en Morelos el 75 por ciento de los policías están certificados, la situación no ha mejorado. Siguen las mismas quejas y la misma imagen de la Policía Municipal, incluyendo eventual información de que están coludidos con la delincuencia. Y en el mismo terreno están las estatales y federales.

De cuando en cuando nos enteramos que los municipios del sur, y la entidad, no cumplen con los dichosos exámenes, pero no se sabe quiénes, cómo se dan de baja. Muy pocas veces se conocen los detalles.

Salvo casos como el ocurrido en Jojutla, la semana anterior, que fue depuesto el jefe policíaco por no aprobar los exámenes, del resto de las corporaciones sólo se dice que se depuran, pero no se dan detalles.

Por otra parte, hay policías que se han dedicado, por años, a esta actividad y resulta que no aprueban los exámenes. Pierden toda su carrera y muchas veces no saben exactamente por qué.

La Policía Municipal quedó abandonada por mucho tiempo. Los famosos exámenes llegaron tarde, por lo que falta todavía mucho tiempo para que podamos contar con una policía confiable y profesional.

 

Author’s Posts