La muerte de una menor de tres años de edad, que fue atropellada ayer en la glorieta de la Luna mientras pedía dinero a los automovilistas, es una tragedia que se pudo evitar. Desde hace varios años, la zona conurbada de Cuernavaca se ha llenado de familias enteras que han hecho de los semáforos y cruces viales una forma de subsistencia a partir de prácticas ilegales, como la violación de los derechos de los menores y la explotación infantil. No se trata de hechos escondidos. Sucede ante los ojos de todos...