Los morelenses nos hemos acostumbrado a convivir con la actividad eruptiva del volcán Popocatépetl, que desde 1997 dejó su letargo. Las precauciones que se han adoptado desde entonces han sido suficientes para evitar zozobras, aunque en el gobierno anterior hubo graves omisiones, como la falta de reparación de los caminos que se utilizarán en caso de una evacuación masiva o el incumplimiento en la realización de simulacros. Pero el incremento en la actividad del coloso no nos ha tomado desprevenidos y ya exist...