El gobierno anterior fue generoso a la hora de propiciar la operación de vehículos particulares en el servicio de transporte público, especialmente en el caso de la modalidad de taxis. La competencia ilegal que enfrentaron en el sexenio pasado los transportistas fue brutal y continúa, debido a la cantidad de permisos expedidos por las mismas autoridades graquistas, que en teoría deberían combatir el fenómeno que terminó por convertirse en normalidad. Sin embargo, hay responsables de esa acción y los permisos...