"Soy el presidente del mundo", afirmó Donald Trump, no hace mucho, en redes sociales. Hoy en día, el hombre que se sentía rey está reducido a un individuo incapaz de lidiar –ya no se diga resolver– con las problemáticas domésticas que han hecho tambalear no sólo su ego, sino su investidura. El hombre que habló de invadir Canadá, México y Groenlandia, en la actualidad tiene que ver cómo el odio que propagó de costa a costa mediante su discurso se le devuelve con creces. Las multitudinarias protestas de este sába...