Durante toda su existencia en Morelos, el Partido de la Revolución Democrática fue un partido que salía a las calles para protestar contra la injusticia y la desigualdad, por lo que la marcha de ayer fue insólita, ya que lo que queda de ese partido salió a festejar los logros de un gobierno perredista que nadie más ve.
Luego de tres años de ejercicio, el gobierno del estado carece de dinero a pesar del milmillonario crédito obtenido hace poco mas de dos años. Los más importantes organismos estatales enfrentan pesadas deudas y problemas de liquidez, mientras a todas luces el grupo gobernante se ha enriquecido.
Además, las grandes promesas electorales del hoy gobernador suenan a burla, como la de acabar con la inseguridad en 18 meses o someterse cada dos años a la evaluación de las urnas.
Si aseguran que la marcha de ayer significa que gozan de la simpatía de la población, bastaría con que Graco Ramírez sometiera a consulta popular su permanencia en el cargo. Así de simple.
Todo lo demás que se diga es puro cinismo, en un estado en el que las actividades económicas están paralizadas y la delincuencia tiene las manos libres para asesinar o para quemar aquellos negocios que no se sometan a la extorsión.