Consecuencias imprevisibles

En la actual administración estatal ha habido muy poca obra pública y lo más destacado no ha sido para beneficio social, como el estadio "Agustín 'Coruco' Díaz" de Zacatepec, usufructuado por un equipo de propiedad privada que no rinde cuentas. La población debe pagar por ingresar a ese inmueble.

En lo que va del sexenio, en cambio, se han gastado sumas enormes, decenas de millones de pesos, en pagar conciertos y otras actividades efímeras y banales, mientras se niega el dinero a actividades urgentes y necesarias.

Simplemente, el gobernador anunció en su campaña electoral que ningún aspirante se quedaría sin ingresar a la Facultad de Medicina de la UAEM, pero hasta la fecha no hay indicios de que se vaya a construir e necesario hospital universitario. Ni siquiera inician aquellas cuyos recursos ya fueron entregados al gobierno estatal por la Federación, por lo que se antoja justo el reclamo de la comunidad de la UAEM, que ha anunciado una marcha para reclamar mañana  los recursos que le han sido birlados.

Lo único que podría detener esa y otras protestas es un cambio de conducta oficial, que fuera realista y que correspondiera con hechos y no sólo con palabras huecas e incluso ofensivas y calumniadoras.

Pero como eso no parece que vaya a darse, ya se perfila en el horizonte un crecimiento del descontento social que puede tener consecuencias impredecibles.

 

 

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