Exhibidos

Tal y como aquí se dijo, el caso de las fosas comunes de Tetelcingo convirtieron al gobierno de Morelos en la vergüenza nacional. Sólo la presión de la madre y la tía de una de las personas sepultadas allí logró que iniciara el proceso para corregir el terrible fallo de sepultar sin los protocolos ni la dignidad adecuados a un número indeterminado de cuerpos, más de cien y sin la posibilidad -ahora en proceso de remediación- de que alguien pudiera reclamar los restos.

Gratamente, nos enteramos de que la ya ex defensora de los derechos humanos del Estado de Morelos -quien actuó negligentemente en la mayor parte de sus dos periodos en el cargo- al final dejó constancia de actos que pueden trascender, vía una serie de recomendaciones incumplidas que, sin embargo, exigen -entre otras cosas- que las autoridades ofrezcan disculpas a los afectados por el grave error de inhumación inadecuada.

Será de justicia que tarde o temprano la Fiscalía termine por acatar.

Sin embargo, el dolor, la incertidumbre y la angustia provocadas en tanta gente por esa institución no podrán resarcirse.

 

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