Mientras en la capital morelense ayer volvió a reinar el caos por la cantidad de protestas sociales que se presentan cada día (incluido el cierre momentáneo del libramiento de la autopista por ciudadanos que exigen al gobierno entregar el dinero destinado a eliminar las cuotas escolares), en la Ciudad de México el rector de la UAEM y varias organizaciones sociales daban a conocer el informe relacionado con las irregulares fosas de Tetelcingo después de la exhumación de los cuerpos allí depositados.
Lo menos que se dijo es que el gobernador mintió sobre el tema y en esas mentiras ha incurrido -junto con sus subordinados, en varios delitos que deben ser investigados y en su momento sancionados.
Aunque el gobierno del estado desde el primer momento ha tratado de descalificar a la llamada opinión pública y desdeñado (de Graco Ramírez es la famosa frase "se te cayó la credencial del PRI", dirigida a un vecino que cuestionaba el costo de una obra en los patios de la estación) e incluso criminalizado a sus detractores (como la denuncia, supuestamente archivada, contra el rector y varios familiares de víctimas), lo cierto es que el malestar por las acciones del gobernante existen, son notorias y no pueden ocultarse fácilmente.
Lo mismo resuenan en las calles de pueblos y ciudades de Morelos que en espacios públicos de la capital del país.
Y cada vez suena más insensato hacer como que no existen o, lo peor, tratar de silenciarlas.